POR RICARDO FELIZ Y JUNIOR FELIZ
PEDERNALES, R.D., Eran las
doce del mediodía, cuando repentinamente fuimos sorprendidos por una fuerte
brisa lo cual inmediatamente comenzó a causar pánico en la población.
Esta fue producida sin lluvia como nosotros les llamamos en el argot popular
un viento seco, durando así alrededor de
veinticinco minutos y derribando varios árboles.
Y como era de esperar
de inmediato una multitud de curiosos acudieron a la playa para observar el
gran oleaje que esta producía sin que acudiera ninguna autoridad para alejarlos
de la misma.
Y como dice el viejo refrán, después de la tempestad llega la calma luego de que
esta se calmara comenzó a llover
moderadamente.
Hasta el momento gracias a dios no se ha reportado ningún daño
físico ni material.
