Pedernales espera volver al progreso.

  
En Pedernales el progreso es una añoranza y un deseo. Se añoran los tiempos en que las operaciones mineras de la ALCOA (Aluminun Company of América), cerrada el 7 de abril de 1984, se traducían a fuente de trabajo, planes de inversión, prestigio provincial y paz comunitaria.

Y se desea que los atractivos de Bahía de Las Águilas, el Hoyo de Pelempito, la Laguna de Oviedo y sus demás sistemas naturales terminen de atraer los capitales del negocio turístico nacional e internacional.
En los 2,042 kilómetros cuadrados de esta provincia limítrofe (creada en 1958) el empleo formal se concentra en las instituciones públicas, la planta de Cemento Andino (de 100 a 200 empleados), y una zona franca que se dedica al empaque de ropa usada.
Las demás actividades económicas son la agropecuaria, con la producción de víveres y ganado de subsistencia, y de café y aguacate para la exportación; el comercio con la vecina República de Haití; y la pesca.
Este último reglón se encuentra rezagado desde finales de enero pasado, cuando el Ministerio de Salud Pública reconoció el caso de un grupo de venezolanos infectados con cólera después de consumir, en una villa de Casa de Campo, langosta de esta demarcación. El impacto ha sido tal que el precio de la libra de langosta, calamar y pescado pedernalense cayó en el mismo momento del anuncio, y de paso dejó sin trabajo a más de sesenta pescadores del pueblo.
“Cuando se fue la ALCOA Pedernales cayó en una especie de vacío existencial. La economía colapsó. Las casas no valían nada. No valía nada vivir en Pedernales. Después la gente que no se fue aprendió a vivir sin la ALCOA.
El contrabando con Haití, la agricultura y la pesca surgieron como alternativas”, cuenta Marino José, sentado en la sala del Hostal Doña Chava, una de las iniciativas hoteleras que, agrupadas en el Cluster Turístico de Pedernales, apuestan a la expansión de un modelo de turismo sostenible.
El cluster, con el apoyo de organismos internacionales de cooperación y una campaña privada de promoción de la provincia, ha definido planes de trabajo para cada uno de los valores turístico del lugar, pero sus esfuerzos no han conseguido atraer las grandes inversiones que necesita el destino, tan virgen como la mundialmente famosa Bahía de las Águilas.
Mientras llegan las inversiones, el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del 2008 entra a Pedernales en la lista de provincias fronterizas cuyo nivel de pobreza supera en 50% a la media nacional.
Fue aquí donde el Presidente Leonel Fernández ordenó la aplicación de un programa intensivo de reparación de techos, porque las viejas casas del municipio cabecera, levantadas en los siempre recordados tiempos de la ALCOA, estaban de “techo caído”.
Sensibilidad y esperaPocas reservas naturales han sido tan codiciadas como Bahía de las Águilas.
La arena blanquecina y las aguas transparentes de este ecosistema despiertan el interés de grandes inversionistas, y la correspondiente alerta de ecólogos y organizaciones ambientales que la prefieren virgen, por el alto valor de su biodiversidad. Lo mismo ocurre con los extensos humedales y el sistema boscoso de montaña que se intercambian el protagonismo del paisaje provincial.
La sensibilidad de la zona provoca un debate nacional sobre el tipo de inversión que debe realizarse.
Pero, mientras el hacha va y viene, la gente de Pedernales vive en la pobreza y a la espera de que el atractivo del entorno traiga complejos turísticos y sus respectivos flujos de dinero en efectivo.
“Ahora vienen a decir que por aquí hay cólera, cuando eso no es verdad. Parece que no quieren que aquí nos desarrollemos, porque saben que tenemos de todo y cerca. En el Este no hay una playa como ésta”, dice Edison Hernández, miembro de la Asociación de Pescadores de Pedernales, parado bajo un árbol de la costa del pueblo.
Junto a otros miembros de la asociación, espera que el tiempo pase, pues no puede pescar mientras no se vaya el tema del cólera.
Los compradores dejaron de venir, y cuando vienen quieren los productos marinos a bajos precios, situación que elimina cualquier rentabilidad posible en la pesca artesanal que aquí se practica. A falta de demanda, las embarcaciones y sus tripulantes están de receso.
“Es mejor quedarse en tierra, hasta que esto se arregle”, declara Hernández, y a su espalda suenan los rumores de un mar azul claro, como el cielo que lo arropa en el horizonte. 
LA PROVINCIA Y SU HISTORIA
EN DETALLE 

Pedernales es la provincia sureña más apartada de la capital de República Dominicana. Las estimaciones poblacionales de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) para el 2007 le atribuían una población de 23,835 habitantes, en una extensión de 2,042 kilómetros cuadrados.
Fue separada de Barahona y nombrada provincia en 1958, como política migratoria del gobierno de Rafael Leónidas Trujillo.
Desde 1944 hasta el 1984 la minera ALCOA, explotadora de bauxita en la sierra de Bahoruco, fue su principal motor económico.
En sus apuntes para la historia de Pedernales, el periodista Carlos Julio Feliz cuenta que solamente en la década del 60 la inmigración de técnicos y obreros de diferentes puntos del país provocó un crecimiento poblacional de 33%.
Hoy, alejadas de las fuentes de empleo y del desarrollo social que se aprecia en otras ciudades del país, las nuevas generaciones prefieren irse, y los que llegan, lo hacen de paso.
La provincia espera que el turismo traiga el bienestar que una vez llegó de la mano de la minería.
Fuente: Listin Diario

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